Un pedacito de México nacido entre viajes, familia y agave

YAIZA SALMERÓN RAMOS

Co-fundadora

Antes de ser empresaria, Yaiza Salmerón Ramos fue mochilera, aventurera y soñadora. Conoció a su marido en Australia cuando ambos tenían 21 años y, al terminar esa etapa, la idea era clara: casarse, viajar por el mundo en moto… y, para eso, necesitaban dinero. El plan inicial era trabajar temporadas en Ibiza y Andorra, ahorrar y luego partir. Pero la vida —como suele pasar— tenía otros planes. Llegaron a Ibiza, se enamoraron de la isla y detectaron algo que faltaba: comida mexicana. Él soñaba con volver a México, ella con vivir junto al mar. Hicieron un mix perfecto y en 2015 abrieron un pequeño local que se convirtió en su hogar, su proyecto y su familia: Gave MX, un nombre que une agave y México. “Creamos un pedacito de México en Ibiza sin planearlo, pero con mucho corazón.” La transición de viajera a empresaria no fue un abandono del sueño, sino una evolución. “Mi sueño siempre ha sido viajar, y sigo queriendo viajar. Pero todo llega en el momento correcto.” Primero vino el anillo. Luego el restaurante. Después el primer hijo. Y, años más tarde, la boda. Nada siguió el orden tradicional, pero todo encajó en su momento.

“EL 90% DE NUESTROS CÓCTELES SON CON DESTILADOS DE AGAVE.”

En el proyecto, los roles están claros: su marido lidera la cocina; Yaiza se encarga de todo lo que ocurre de puertas hacia afuera. Y aunque el camino no ha sido fácil, el amor por lo que hace ha sido su motor.

EMPRENDER SIENDO MADRE: UNA BALSA QUE SE EQUILIBRA

Ser madre y empresaria al mismo tiempo ha sido uno de los mayores retos de su vida. Cuando nació su primer hijo, prácticamente creció dentro del restaurante. “Las chicas me avisaban cuando el bebé lloraba y yo iba. Al principio fue muy complicado.” Con el tiempo, lograron estructurarse mejor, contar con apoyo en casa y encontrar ese equilibrio que no siempre es perfecto, pero sí posible. “Me encanta trabajar, estar en el restaurante y además disfrutar de mi familia.” Sus hijos no solo sienten Gave MX como su casa: han trabajado allí, han recogido vasos, han vivido temporadas completas en autocaravana cuando no había personal. Todo como parte natural de una familia que creció alrededor de un restaurante. “Cuando nos dieron el sello Copil fue un logro familiar. Mi marido se puso a llorar.”

Hoy, Gave MX forma parte del tejido social de Valdebebas, un barrio familiar que por el día disfruta de comida mexicana cercana y por la noche se transforma en un espacio de margaritas y convivencia. “Es un lugar muy familiar y por la noche se anima con grupo de amigos y margaritas. Nos han acogido súper bien.” En un momento donde muchos restaurantes buscan el centro, Yaiza apuesta por la calidad de vida, el tiempo en familia y el arraigo al barrio. “No todo es dinero. Hay que vivir y trabajar.” Abrir en el centro implicaría más facturación, sí, pero también más estrés, más tráfico, menos tiempo con sus hijos y su equipo. Para ella, el éxito también se mide en bienestar. Su marido sueña con franquiciar. Yaiza, en cambio, defiende algo más frágil pero más valioso: la esencia. “No quiero que se diluya lo que es Gave. Hemos creado familia y eso es muy bueno.” En un contexto donde proliferan los restaurantes mexicanos y las franquicias, ella confía en que la gente valore cada vez más lo local, lo de barrio, lo auténtico.

EL CORAJE DE ELEGIR TU PROPIO CAMINO

Para Yaiza, no existe un solo modelo de mujer chingona. “Todas las mujeres son chingonas: la que está en casa con seis hijos, la que trabaja, la que emprende, la que camina sola.” Ser una mujer chingona es tener la valentía de elegir tu propio camino, con o sin compañía, con o sin miedo, pero con convicción. “Antes la mujer estaba en segundo plano. Ahora tenemos más foco, más fuerza, más presencia.” Y en ese camino, Yaiza no solo ha creado un restaurante: ha construido un hogar, una comunidad y una historia que huele a agave, sabe a México y se vive en familia.